¡Alabado Seas mi Señor!
San Francisco de Asís fue un ecologista y un cuidador de lo frágil y desposeído por excelencia, poniendo siempre especial atención al clamor de los pobres, de los más vulnerables y al llanto de la Hermana Tierra. Ya en su época a través del Cántico al Hermano Sol, el insta al mundo a alabar y cuidar la Creación con responsabilidad, bajo la premisa de reconocerla como una gran y hermosa maravilla, muestra del infinito amor de Dios hacia nosotros.
San Francisco nos recuerda que nuestro planeta, nuestra casa común, también es nuestra hermana con la que convivimos y compartimos nuestra existencia, que nos acoge como una madre tierna y bella que nos abraza, y que hoy clama y llora por el mal que le hemos hecho a causa de nuestras egoístas ambiciones e irresponsabilidades, al creernos sus propietarios y dominadores.
Hoy la justicia social y el cuidado al medio ambiente nos interpelan. La preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres y el compromiso con la sociedad y la paz, nos recuerda que si no tratamos a la naturaleza y al medio ambiente con asombro y novedad como San Francisco de Asís en su tiempo, y no modificamos radicalmente nuestra forma irracional de co-existir: dominante, consumidora y sobre explotadora, incapaz de poner límites en nuestras falsas necesidades inmediatas, reconociendo las dificultades inherentes relacionadas al poder, renovando el diálogo acerca de cómo queremos construir el futuro de nuestro planeta, superando las actitudes que obstaculizan los caminos de la solución y la indiferencia de otros tantos, desgraciadamente el fin de nuestro planeta como hasta hoy lo conocemos no está lejos.
Hoy se hace imperativo plantearnos como desafío un cambio radical en nuestro actuar para que este sea capaz de dialogar con toda la creación; se hace urgente proteger a nuestra casa común por medio de un desarrollo sustentable e integral, que abarque desde la familia hasta la gran industria.
La situación de deterioro ambiental actual nos invita a entrar en diálogo acerca de nuestra casa común y a reflexionar como la pobreza y la fragilidad de nuestro planeta están íntimamente ligados y hoy más que nunca necesitamos de la solidaridad universal para comprender esta íntima relación. Hoy debemos tener la convicción de que todo está conectado, que las formas de poder y los modelos de economía y desarrollo sólo perpetuarán la pobreza y la muerte de nuestra Hermana Tierra, bajo la falsa promesa de un futuro próspero…
Hoy más que nunca debemos volver a la austeridad de antaño, aquella que nos enseñaba que con poco podíamos vivir, que con poco éramos felices y alcanzaba para todos… San Francisco de Asís nos enseña que nada es propio, todo es del Padre y vine de él y a él debemos restituírselo por medio de la distribución justa… por medio de la solidaridad para con nuestros hermanos que en medio de esta hecatombe lo están pasando tan mal.
El mundo seguirá su curso y es nuestro deber cuidar la integridad de la vida de todo lo creado.
Paz y Bien
Valentina Cárdenas Fuentes
Catequista Parroquia Apóstol Santiago


