Resurrección en tiempos de Pandemia

Resurrección 1

Estimados, Paz y Todo Bien.

A todos, que compartimos en nuestras redes sociales de nuestra parroquia, por ejemplo, en esta pagina web, Fanpage, Facebook, Instagram les invito, en medio de este contexto de Covid- 19 a darse un tiempo para pensar y reflexionar, sobre este particular tiempo de Resurrección, tan distinto e impensado, quiero compartirles mi sentir.

Este periodo de incertidumbre será de sumo bien para cada uno de nosotros, cristianos católicos; hombres y mujeres de buena voluntad, para nuestra madurez personal y espiritual. Tiempo para llevar paz y esperanza a nuestros hogares, También, un periodo para recuperar el tiempo perdido- robado como familia ante tanta prosa y urgencias para vivir y sobrevivir. Un tiempo para renacer y renovar nuestros afectos y conocer sobre nuestras preocupaciones mutuas.

Este período, de incertidumbre y oscuridad, lo hemos de iluminar por medio de textos evangélicos, que nuestra Iglesia, en su liturgia cotidiana, nos entrega para reflexionar sobre nuestra opción de seguimiento que conlleva ser apóstoles, discípulos y misioneros.

Estamos conviviendo con una pandemia, quién se lo hubiera imaginado en pleno siglo XXI. Esto nos ha traído angustias, temores, miedos y desesperanza. En esta realidad, creo que el texto del evangelio de Lucas 24,13-35, conocido como el texto de los “Discípulos de Emaús” nos puede ayudar a descubrir a este Resucitado en medio de estas horas tan complejas.

Hermano, hermana: ¿has pensado que esta tristeza, este desánimo, que podemos estar viviendo en estos días, se pueda parecer a la experiencia de estos peregrinos?

Pues bien, el Resucitado, el que había sido encarnecido en la Cruz, hoy también camina junto a ti y junto a cada uno de nosotros. La pandemia se nos ha transformado en una realidad que nos tiene cabizbajos, melancólicos. Es una experiencia dolorosa para todos nosotros y como sociedad, a través del mundo entero.

Nuestras motivaciones e iniciativa previstas, proyectadas se han frustrado. Nos sentimos heridos. La situación país, sumado a toda la información, falsa o verdadera, no nos ayuda a levantarnos, y es ahí donde aparece el Resucitado. ¿Cómo, te estarás preguntando?

Cristo entra en nuestra historia una y otra vez, sin cansancio comienza a caminar junto a nosotros. En todo tiempo y bajo toda circunstancia. Ese mismo Jesús que lo tenías, quizás alejado, quizás para el domingo o fiestas religiosas, hoy vuelve a hacerse presente en este tiempo, ¿Dónde…? en medio de tu pecho. Sí, en medio de tu corazón, en el silencio de tu oración, en medio de tu día, en medio de tu desazón; entre el sillón y la cocina y lo más esperanzador: entre los tuyos.

Hoy, desde nuestras propias Iglesias domésticas, desde nuestros altares familiares, Jesús nos pregunta: ¿qué están dialogando, conversando?, y quizás, por ese desánimo y esta desesperanza aprendida le respondemos: Perooo… ¿por qué Dios nos manda esto?

En el fondo de nuestros corazones sabemos que esto es obra humana, pero una oportunidad divina. Hermanos, hermanas, siempre nuestra libertar está en decidir cómo vivimos este tiempo.

Los invito a vivir este tiempo en familia, al compartir el pan en la once, en la sobremesa, y preguntarnos, en vez de quejarnos, ¿cómo lo vivimos?, primero desde nuestras propias individualidades, cómo nos sentimos, cuáles son nuestras angustias, miedos, que tan difícil se nos hace cuidarnos, llevar el pan a casa, etc. Y luego que estamos haciendo como familia, para sacar lo mejor de este largo Viernes santo y entre todos ayudémonos a resucitar, a encontrar en este contexto: Una gracia de Dios.

De esta experiencia, podemos refundar nuestro seguimiento a Jesús, renovar nuestras promesas bautismales, con la firme decisión de acogerlo como el único que nos da la Vida y nos sostiene, ahora más que nunca en este contexto histórico.

Animémonos a reconocerlo como el que ilumina y da sentido a nuestro Camino; cómo el que hace nuevas todas las rutinas familiares, y desde la Verdad, volvamos a vernos, a dialogar a reconocernos como familia, como hermanos, como vecinos y así, este periodo de dolor y muerte material estará llena de luz y Vida espiritual. (Jn 14,6).

Redescubramos cómo quiere Él que lo sigamos, Él nos busca y nos sigue llamando. Esperando siempre nuestra libre respuesta, cuidándonos, siendo responsables y solidarios.

Es el Maestro que siempre toma la iniciativa de caminar junto a ti, a tu familia. Escuchémosle en la rutina de nuestra vida y Él hará nueva todas las cosas. Jesús buscará el modo para que lo sigamos, dejémonos guiar por el Paráclito que pronto vendrá.

Bueno hermanos, los peregrinos, se motivaron en el camino y en la fracción del Pan para reconocen al Señor. Hoy por hoy, en nuestras celebraciones virtuales, hemos colocado todo el corazón para reencontrarnos con Él, entre nosotros, y juntos volver a brillar como nueva luz, ¿virtual? NO, claro que no, es el Señor en medio nuestro, fortaleciendo la espera, el encuentro, nuestro abrazo de paz y reconciliación.

Sin duda, hay un hermoso misterio que, a pesar de la distancia física, ésta familia cristina, está más unida que nunca, se ilumina y purifica en cada eucaristía transmitida en VIVO y renueva los signos litúrgicos desgastados por la rutina,

Que el Señor les siga Bendiciendo, hasta la próxima.

Les recuerda con cariño Fr. Yanko,ofm

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