Todos podemos ser Santos y llegar hasta el Señor;

Todos podemos ser Santos y llegar hasta el Señor;

el secreto es el amor

Solemnidad de “Todos los Santos”… ¿cuántos son todos? A esta pregunta podremos responder de tres modos. El primero es investigando el número de registros de canonizaciones que deben registrarse en el dicasterio para la causa de los Santos en el Vaticano, pero eso nos daría solamente el número de los “Santos” que han pasado por un proceso formal, no de “todos”. Existen otros dos modos de responder:

¿Cuántos santos hay? “Solo uno”. ¡Basta! Solo Dios es Santo. Lo proclaman los Ángeles en el cielo y nosotros hacemos eco en cada Eucaristía: “Santo, Santo, Santo… el Señor Dios del Universo”. El antiguo sacerdote de Israel llevaba una laminilla de oro sobre su cabeza que decía: “Qodesh l’Adonay”, la Santidad pertenece al Señor. Pero él, que es fuente de toda santidad, refleja su ser en todas sus creaturas, de modo que quien se acerca a él y es expuesto a su presencia, irradia la luz de su rostro. Eso sucedía a Moisés cuando permanecía mucho tiempo ante la divina presencia. En ese sentido, podemos decir que todos los hombres y mujeres que a lo largo de la historia se han acercado a Dios, como la luna reflejando al sol, han logrado reflejar la santidad de Dios en el mundo. ¿Quiénes son las personas que más cerca han estado de Dios y que por tanto más han reflejado su santidad? El primer lugar lo lleva Maria de Nazaret, que lo concibió en el vientre y lo llevó nueve meses dentro, y vivió años en su intimidad física, en Nazaret. Junto a ella, José, su esposo, a quien el Hijo eterno de Dios tuvo a bien llamar “papá”… y después de ellos, una multitud increíble de personas que se han dejado llenar tanto de Dios que han hecho visible, en la propia carne, la única Santidad. Todavía hay un modo de responder a esta pregunta:

¿Cuántos Santos hay? Dice el libro del Apocalipsis en la primera lectura de hoy que son 144.000 elegidos… obviamente un número simbólico, 12×12, 144 llevado a la totalidad de la que el 1000 es símbolo. En otras palabras: “TODOS”. Para que no quede dudas, inmediatamente el Apocalipsis habla de una inmensa muchedumbre “que ninguno podía contar”. Con estos símbolos, el Apocalipsis está señalando la vocación a la Santidad que tenemos todos. No es cuestión de un puñado de súper cristianos que se separan tanto de lo que significa ser humano que se vuelven santos… ¡No! La santidad es nuestra identidad más profunda. Todos somos santos, reside en nosotros el Espíritu Santo dado en el bautismo… otra historia es que muchas veces luchamos por no serlo, nos empecinamos en resistir al Espíritu de Santidad y nos envolvemos en nuestro pecado egoísta, ahogando nuestra identidad primera. Incluso algunos responden a sus errores: “Es que yo no soy ningún santo”. ¡Error!

Santo no significa “perfecto”, tampoco significa “insensibile” o “extra-humano”. Al contrario, solo se es auténticamente humano por la vía de la santidad. Cuando miramos el ejército de los santos vemos que son hombres y mujeres que vivieran una vida como la nuestra, con sueños, alegrias, sufrimientos, miedos y debilidades como los nuestros. Lo que los hace especiales es que vivieron esas experiencias de prueba y de gracia en la presencia del Señor. Eso podemos, si queremos, hacerlo todos. Hoy es entonces la fiesta de nuestra vocación común: ser santos como Dios es santo… Feliz Fiesta a todos… la fiesta de todos!

Sebastian Barría A.
Area Creativa y comunicaciones
Parroquia Apóstol Santiago

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